Que es rezar

Podemos decir que todas las religiones practican la oración, y cada una lo hace de una forma y manera distinta, pero todas tiene el mismo propósito, y para explicarlo he utilizado un extracto de un gran libro, que no tratando sobre el tema, y si en un momento de la narración, un fraile ermitaño le dice al protagonista lo que para el es rezar y la importancia de hacerlo bien.

.-.

Rezar no es otra cosa que concentrarse intensamente dentro de uno mismo y tratar de coger la mayor cantidad posible del inmenso poder que el Ser Supremo derramó y derrama sobre el Universo.

Captado este fuego, basta luego saber y querer proyectarlo para que se haga lo que tú deseas.

Rezar no es pedir, ni alabar sin ton ni son a Dios, que, como bien decías, no necesita para nada de nuestras alabanzas.

Rezar, joven muchacho, es coger, es tomar lo que Dios ha puesto al alcance de nuestra mano, esa fuerza de la que está el mundo lleno y que, sin embargo, no vemos, como tampoco vemos la del imán cuando atrae los trozos de hierro. Pero la fuerza está ahí, a nuestro lado, y hay que tener voluntad y deseo de obtenerla, para dirigirla a los hombres a fin de que sanen, a fin de que curen sus enfermedades, a fin de que sean mejores, a fin de que no se maten.

Hay que rezar y mucho por el hombre, por todos los hombres. Es la energía de la Creación que sólo el hombre, por así haberlo querido el Supremo Creador, puede dirigir y controlar.—¿Debemos entonces, hombre santo, enseñarle a los hombres que aprovechen la energía de la Creación para ser mejores, para no matar, para ayudar al prójimo, instruyéndolos en la forma de hacer el bien? —pregunté.

No, en modo alguno. No instruyas a nadie, no des lecciones, ni le digas a nadie esto es lo bueno y esto es lo malo, esto debes hacer y no aquello. Dile tan sólo que no dañe a nadie y dile también que él, como Dios, tiene energía y tiene poder para crear y entonces creará y creará en perfección, muy lentamente, en siglos, pero creará un mundo más perfecto, como por siglos se ha ido perfeccionando este planeta.

Pero que nadie obligue a otro a hacer lo que no quiere, que nadie enseñe, y mucho menos imponga, su verdad a los demás, del mismo modo que la rosa no le dice a la de al lado si sus pétalos deben ser más rojos o más pálidos, ni el árbol a sus ramas por dónde deben extenderse, ni la golondrina le dice a otra con quién debe revolotear este verano para ver lleno de pajarillos el nido.

El Segundo Hijo del Mercader de Sedas / Felipe Romero Olmedo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: